La equidad de género es la justicia en el trato hacia personas de todos los géneros, asegurando que tengan las mismas oportunidades y derechos. Reconoce que, debido a diferencias sociales e históricas, algunos géneros pueden enfrentar desventajas, por lo que se les brindan recursos específicos para cerrar esas brechas y lograr una sociedad justa y equilibrada.
La equidad de género tiene sus raíces en los movimientos por los derechos de las mujeres y la igualdad social, que comenzaron a tomar forma en el siglo XIX con el surgimiento del feminismo. Este movimiento inicial se enfocó en la lucha por el derecho al voto y la educación para las mujeres, logrando avances importantes en el derecho al sufragio en varios países durante el siglo XX. Posteriormente, en la segunda mitad del siglo XX, el concepto se amplió para incluir no solo derechos legales, sino también el derecho a la igualdad de oportunidades en el trabajo, la política y la vida social, lo cual impulsó la adopción de políticas y leyes en favor de la igualdad de género en muchos países. Organismos internacionales, como la ONU, han jugado un papel crucial en la promoción de la equidad de género a nivel global, estableciendo la igualdad de género como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015.